El uso de cebos envenenados con el fin de acabar con ciertas especies (mayoritariamente lobos, zorros, jabalís etc.) es una actividad documentada en España desde hace más de un siglo. La causa: los daños de los carnívoros al ganado, a las especies cinegéticas y a los cultivos.
Esta práctica no constituye en absoluto un método eficaz de control de las poblaciones de animales depredadores, sino más bien una eliminación indiscriminada sobre la fauna en general, ya que no se trata de un método selectivo, pues afecta a especies predadoras de todo tipo, carroñeras, omnívoras e incluso animales domésticos. Además de ser una práctica cruel con los animales, altera la organización de los ecosistemas y puede tener repercusiones negativas en los seres humanos, ya que el veneno entra en la cadena alimenticia. No obstante, sea cual sea la composición del producto venenoso, la mayoría tienen en común que conducen a una muerte prolongada y dolorosa por sofocación y parálisis muscular.
Por tanto, este métodos ilegal de control no selectivo causa la regresión y extinción de la fauna, con el agravante de que los principales afectados son precisamente las especies con serio peligro de desaparecer para siempre. Y aunque peligro significa que todavía hay tiempo, extinción es sinónimo de irreversible. Además, no se puede tener una estimación real del número de ejemplares muertos por envenenamiento, bien sea por la inaccesibilidad, por no emplear el mismo esfuerzo en las diferente especies o bien por otro tipo de factores.
La legislación, internacional y local se endurece año tras año y persigue la cómoda práctica de provocar la muerte a la naturaleza por medio de la utilización de veneno, pero los procedimientos son difíciles de detectar y, desfortunadamente, muy fáciles y baratos de llevar a cabo. En 1989, la Ley de Conservación de Espacios Naturales y Fauna y Flora Silvestres prohibió matar fauna con veneno, y en 1995 esta práctica fue tipificada como delito en el Art. 336 del Código Penal español suponiendo unas penas entre seis meses y dos años de cárcel. La normativa de nuestra Comunidad Autónoma también consideran el uso de veneno como infracción muy grave, pero la aplicación de toda esta normativa está limitada por la dificultad de la demostración de la autoría del envenenamiento. Debido a este gran problema, se ha formulado la Estrategia Nacional Contra el Uso Ilegal de Cebos Envenenados en el Medio Natural, aprobada en septiembre de 2004 por parte de la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza, órgano participado por el Ministerio de Medio Ambiente y las Comunidades autónomas
El problema del uso de veneno en Galicia
Hasta la fecha, es difícil establecer la magnitud y gravedad exacta del alcance del uso de cebos envenenados en el territorio de Galicia, debido básicamente al bajo número de casos notificados. Por estos motivos, de las tres líneas de trabajo previstas para la lucha contra el uso ilegal del veneno, la primera está completamente dedicada a la recogida de información y a la mejora de la comunicación entre colectivos y autoridades implicadas. Dentro de ésta, y con el fin de unificar y conservar actualizada toda la información al respecto, se creará la Base de datos sobre el uso ilegal de veneno en Galicia.
Acciones para la lucha contra el uso ilegal de venenos en el medio natural de Galicia
Aún que la planificación está siendo elaborada, se exponen los principales contenidos sobre los que se está trabajando.
1) Información:
- Planificación de tareas de búsqueda (áreas prioritarias,épocas,...).
- Protocolos específicos.
- Formación de los agentes.
2) Prevención y disuasión:
3) Persecución del delito:
¿Que hacer se tengo noticias de un caso de uso ilegal de cebos envenenados?
Uno de los principales obstáculos para denunciar a quienes practican este método no selectivo e ilegal, es la carencia de pruebas adecuadas. Por este motivo, es muy importante que si encontramos un cadáver o cebo supuestamente envenenado, se apliquen unas líneas de actuación que eviten defectos de forma. Entre otras:
