Aunque la producción de leche y la de vacuno de carne son, por este orden, los principales activos del sector ganadero en Galicia, otras especies, como el ovino y el caprino, están consiguiendo cada vez mayor relevancia en cuanto a la rentabilidad de las explotaciones. El mantenimiento del sector lácteo, estratégico para nuestra economía, no depende sólo de productores, industrias y gobierno, sino también de los distribuidores y de los consumidores.
Es necesario que el precio de la leche sea tratado dignamente tanto en origen como en los puntos de venta. Las órdenes de ayudas dirigidas a las industrias agroalimentarias que operan en Galicia priorizarán a las cooperativas y empresas que les paguen un precio digno a los productores.
Es preciso aprovechar las potencialidades de la calidad de la carne de vacuno y tratar de conseguir un modelo de producción que les permita crecer a las explotaciones en cuanto a número de cabezas y de superficie dedicada a cultivos y pastos, al mismo tiempo que se reduce el esfuerzo físico de los productores con la aplicación de maquinaria y de nuevas tecnologías que hagan más rentable su trabajo.
En la actualidad contamos con una de las cabañas ganaderas más saneadas del Estado. Los controles de las enfermedades se hacen mientras vive el animal y después de muerto, lo que garantiza que cualquier consumidor pueda disponer de productos con la máxima garantía. Se incide en la base territorial de las explotaciones, para que dependan menos de los concentrados y alimenten los animales a base de pasto, forraje y cereales, o a través de la introducción de jóvenes cultivos de proteginosas.

